Tendencias que tienes que conocer antes de volver a viajar

Hace poco más de un año, al culminar mi maestría, decliné jugosas ofertas para entrar al mundo corporativo y decidí emprender en una industria que me apasiona: el mundo del turismo y la hospitalidad.


En junio 2019 lancé Fugora, mi propia empresa enfocada en hacer realidad los viajes soñados por mis clientes. Durante los primeros 8 meses organicé lunas de miel en Maldivas, visitas a viñedos en la Rioja, Napa y Mendoza, pedidas de mano en California y safaris en Kenia y Tanzania.


Trabajar directamente con clientes y hacer realidad sus ideas, bajo el presupuesto, condiciones y requerimientos que cada uno maneje, sin importar el nivel de complejidad, es algo que me llena de alegría.


En marzo de este año la pandemia ocasionada por el COVID-19 puso en pausa el mundo y los viajes de millones de personas, incluyendo mis clientes. Más allá, puso en pausa mi emprendimiento que comenzaba a despegar. En vez de desistir de esta idea, decidí aprender todo lo posible sobre esta compleja industria que alcanza los 9 trillones de dólares anuales y que abarca el 10% del PIB global.


Desde que la pandemia comenzaba y nos vimos obligados a permanecer en casa, pude vivir como la industria se derrumbaba y transformaba: la cantidad de conflictos, alteraciones e innovaciones que se han producido desde marzo son impresionantes. Las tendencias previstas para este año evolucionaron radicalmente, adaptándose a los nuevos requerimientos sanitarios y acontecimientos internacionales.

Ahora que es permitido desplazarse en distintas regiones del mundo, personas se trasladan para volver a ver a seres queridos y reconectarse, hacer viajes esenciales y de negocios o disfrutar del mundo que por meses han extrañado.


Una gran cantidad de personas visitará menos lugares por más tiempo, aprenderá y apreciará más la cultura local y serán más conscientes sobre cómo viajan. Las tendencias más prominentes son el turismo interno, los recorridos en auto o road trips, el slow travel, los staycations, la reconexión con la naturaleza y los viajes por bienestar.

El slow travel es la preferencia por viajar para conocer y conectar con cada destino como un local. Se prefieren los restaurantes pequeños y la comida de temporada, quedarse en un Airbnb en vez de un hotel, comprar en un mercado municipal, desplazarse en tren o auto, y apreciar cada sitio al máximo, dándole el respeto que merece. Este tipo de viajes no es nuevo, pero toma relevancia especialmente para aquellas personas que quieren conectar con otras personas y destinos sin sentirse apresurados o bajo un itinerario estructurado, siendo más conscientes del entorno que les rodea.


El wellness travel o viajes de bienestar, son cada vez más populares. Ya sea una pasar una semana en un resort, acampar en algún sitio o alquilar una cabaña en las montañas para rodearse de naturaleza, esta inclinación por salir de las ciudades y ser uno con el medioambiente. Estar fuera y ver el sol, bañarse en los bosques, acampar, nadar en un río, un lago o el mar con el sentimiento de liberación que eso conlleva es algo que muchísimas personas buscarán.


Finalmente, están los viajes transformativos, que son aquellos donde los viajeros se sumergen por completo en comunidades foráneas para ayudar y dejar un impacto positivo. Este tipo de voluntariado o servicio social debe ir alineado con las necesidades de cada lugar, y no es ir a regalar cosas, sino poder ayudar y a la vez adentrarse en la cultura local y vivir una experiencia comunitaria como ninguna otra.


Es momento de repensar como viajamos y cómo queremos disfrutar de cada sitio que visitamos de manera responsable. Los viajes de Instagram—aquellos que son para tomar la foto y decir que estuvieron en algún lugar—se acabaron.


Ahora más que nunca es importante reflexionar y acordarnos de todas aquellas cosas del mundo que son buenas y que nos inspiran, y reconsiderar qué tipo de viajeros queremos ser.


Este artículo fue publicado originalmente en la edición de agosto 2020 de la Revista K de La Prensa (Panamá)